Alzar las velas

No te puedo obligar a quererme. No te puedo obligar a gustarte ni a querer estar conmigo. No te puedo obligar a que tengas ganas de darme un beso sin motivos. No te puedo obligar a ver una mujer preciosa en mí. No te puedo obligar a amar mi cuerpo tal y como es. No te puedo obligar a aceptarme con mis errores y mis virtudes. No te puedo obligar a escucharme. No te puedo obligar a que sientas lo que yo siento. No te puedo obligar a que quieras lo que yo quiero. No te puedo obligar a que confíes en mí. No te puedo obligar a que me desees. No te puedo obligar a soñar conmigo. No te puedo obligar a que te sientas bendecido a mi lado. No te puedo obligar a que me eches piropos. No te puedo obligar a que quieras enamorarme. No te puedo obligar a que te enamores de mí.

Puedo amarte. Puedo entenderte. Puedo escucharte. Puedo quedarme a tu lado y hacer cada día lo mejor que pueda para demostrarte cuánto te amo. Puedo ponerme en tus zapatos y hacer de tu visión la mía al menos por un segundo. Puedo ceder y abrir mi mente a cosas nuevas y distintas. Puedo dejar de juzgarme y en ese sentido dejar de juzgarte a ti también. Puedo ser quién soy y buscar mis mejores lados. Puedo dejar de darme tan duro porque la relación que tenga conmigo será la que construya contigo también.

Puedo creer en el amor. Puedo  aceptar la lección detrás de cada dolor, el cual no te corresponde cargar porque lo traigo conmigo hace tiempo y solo depende de mí soltarlo de una vez por todas.

Puedo vivir el momento presente, amarte en tiempo presente, desear lo mejor y hacer lo mejor hoy y ahora. Porque el pasado pesa mucho y el futuro es aún una incógnita.

Puedo vivir Mi vida, soñar mis sueños y trabajar por ellos, recordar los tuyos y desear que se hagan realidad.

No puedo cambiarte, ni cambiar tu realidad, ni sanar tus heridas, ni borrar tu tristeza. Llevas mucho tiempo sintiendo y yo solo soy un maestro más, un momento más, una parte de tu Ahora, un Presente y tú eres el mío.

Y como prsente, eres mi regalo. Puedo optar por nunca destaparlo y guardarlo en una caja. Aunque sabemos que el juego es para jugarlo, los regalos son para disfrutarlos y los sueños son para hacerlos realidad.

Puedo darme la libertad de ser yo misma y así también darte la libertad de ser quién eres. Encontrar tesoros debajo de cada derrumbe. Reconstruirme cada día y hacer de cada caída una maravillosa experiencia.

Y como al fin y al cabo ningún barco navega anclado, puedo soltar la cuerda, alzar las velas, desearte el mejor viaje y,  simplemente, con mi propio rumbo, navegar a tu lado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El "Arrancado"

La pelea